La encrucijada del graffiti en Bogotá

La práctica del graffiti no es una anomalía, pero sí ha generado debates en todas las grandes ciudades del mundo, en las que el graffiti es un desafío para los gobiernos: algunos se quedaron estancados en el estéril debate de si el graffiti es arte o vandalismo, mientras que otras ciudades han aprovechado la oportunidad de desarrollo artístico y económico que ofrece esta práctica urbana.

El arte moderno floreció entre el rechazo

El arte moderno, al igual que el graffiti, surgió en los márgenes de la sociedad y lidió con su rechazo inicial. La academia de bellas artes de París rechazó durante años las obras de artistas como Monet, Renoir y Cezanne que fueron llamadas impresionistas de manera despectiva por un crítico de arte que vio la obra “impresión, sol naciente” de Claude Monet en una exposición en 1873.

“Impresión, sol naciente” Claude Monet, 1872

Picasso vivió en el barrio Montmartre en París, que hoy es una atracción turística, pero a comienzos del siglo XX era un arrabal lleno de artistas, borrachos y otros indeseables para la sociedad parisina; ellos fueron su inspiración para la obra “familia de saltimbanquis” de 1905.

“Familia de saltimbanquis” Pablo Picasso, 1905

La obra “la danza” de Henri Matisse fue descubierta por un empresario ruso, Serguéi Shchukin, cuya colección privada se convirtió en la primera galería de arte moderno del mundo, cuando otros contemporáneos rechazaban estas nacientes expresiones. El famoso “cuadrado negro sobre fondo blanco” de Kazimir Malévich fue rechazado en 1915, pero luego se convirtió en un punto de inflexión para la historia del arte.

“Cuadrado negro sobre fondo blanco” Kazemir Malévich, 1915

El graffiti es un aliado en la renovación urbana

En 2008 la galería Tate Modern de Londres organizó una exposición pionera de graffiti y arte urbano. La galería invitó a artistas callejeros de renombre a que expusieran sus obras, y a que intervinieran la fachada del edificio y sus alrededores. En el siguiente vídeo pueden ver tomas de la intervención:

En Berlín el graffiti es ilegal, pero luego de la reunificación se convocó un festival de arte urbano para pintar la cara oriental del muro. El resultado fue la “East Side Gallery”, una de las galerías al aire libre más grandes del mundo: más de 1,1 kilómetros de muro pintados con más de 150 murales a gran escala.

En Miami, gracias al festival Wynwood Walls, creado en una vieja zona de bodegas por Tony Goldman (responsable, entre otros, de la renovación del distrito de SoHo en Nueva York), surgió el principal distrito de arte, moda y tecnología de Miami. El graffiti fue la principal herramienta de renovación urbana, logrando atraer inversión y valorizar un sector deteriorado de la ciudad.

Bogotá: meca del graffiti

El movimiento artístico que ha surgido de las intervenciones murales en Bogotá ya es un referente global. Este año, el blog canadiense especializado en arte urbano llamado Bombing Science hizo un ranking de las mejores ciudades del mundo para el graffiti y Bogotá quedó de séptima, por encima de Barcelona, Río de Janeiro y la mayoría de ciudades norteamericanas. El New York Times, el segundo diario más importante de Estados unidos, realizó un especial interactivo llamado: Bogotá, la Meca del arte urbano de Suramérica, resaltando la importancia del arte urbano en la ciudad. Este reconocimiento no solo tiene implicaciones artísticas y culturales, también tiene un enorme potencial para crear una industria creativa.

Hoy Bogotá vive una explosión de graffiti y se ha convertido en referente mundial de esta expresión artística. En la ciudad existe un circuito económico (que incluye graffiteros, galerías, recorridos turísticos, tiendas de ropa y productores de latas). Además, hay galerías, talleres y tiendas de diseño que le dan un giro al arte urbano. Desde 2011 se realiza el tour del graffiti, una iniciativa de dos artistas extranjeros (un canadiense y un australiano), que es un referente turístico en la Candelaria, recomendado por Lonely Planet y atiende mensualmente a 1200 turistas europeos y estadounidenses.

Las imágenes de Toxicómano – hechas con plantillas o stencils –hacen parte de la vida cotidiana de Bogotá. Toxicómano empezó como un colectivo, pero ahora el nombre es usado por un solo artista que tiene una trayectoria de más de diez años. Actualmente está recorriendo Europa. En este video, producido por él mismo, pueden ver su recorrido por las calles y galerías en Suecia, en junio de este año.

La ETB y Biblioteca Nacional de Colombia han usado para mejorar el espacio público y potenciar el arte. Son lecciones para aprender. En 2014, la ETB financió la iniciativa “inspirarte” en la que reconocidos grafiteros intervinieron 20 cajas de teléfonos en el norte de la ciudad para potenciar el arte urbano y dar vida a las cajas de la empresa.

Hoy, 13 de las cajas intervenidas aún conservan intactas las obras y sólo 7 fueron pintadas de gris, las mismas que hoy ya están cubiertas por tags. Asimismo, la biblioteca nacional ha destinado su vestíbulo para murales de arte urbano en gran formato. Aquí pueden ver las cajas intervenidas por Ceroker (calle 87 con carrera 11), Toxicómano (94 con 11), Franco (84 con 15) y Gris (85 con 12), y aquellas que fueron pintadas de gris.

En la Biblioteca Nacional se pueden ver los enormes murales de la biblioteca nacional que encargaron de la figura de Antonio Nariño y los pintados por Guache, con ocasión de la conmemoración de los 50 años de la publicación de Cien años de soledad.

Para el alcalde el graffiti es sinónimo de inseguridad

La administración de Enrique Peñalosa insiste en que el arte urbano es síntoma de inseguridad. Ha estigmatizado a grafiteros. A pesar de los decretos que reglamentaron el graffiti en el distrito (075 de 2013 y 529 de 2015), el alcalde Peñalosa sigue asociando el graffiti con la inseguridad y con el deterioro de los espacios urbanos. Veamos lo que la administración ha dicho al respecto:

La respuesta de la ciudad frente a los graffitis no puede ser taparlos. El periódico The Bogota Post, un medio en inglés dedicado a los extranjeros que visitan o residen en la ciudad, reseñó la desaparición de los graffitis que estaban en los muros que iban hacia el Chorro de Quevedo. Esta limpieza de graffitis hizo parte de una jornada liderada por la alcaldía, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural y siete empresas privadas el pasado 10 de junio. Grafiteros, comerciantes y turistas han considerado la desaparición de estos murales – hechos por artistas de enorme reconocimiento internacional – como un síntoma de una cruzada por eliminar el arte urbano de la ciudad, afectando el potencial turístico de la zona.

Bogotá está en una encrucijada: debe decidir si convierte al graffiti en problema o si lo toma como oportunidad para ser una ciudad creativa. Intentar trazar una línea entre arte y vandalismo es un esfuerzo inútil. En Bogotá está ocurriendo algo extraordinario que ya ha cautivado la atención de la comunidad internacional. Por primera vez en su existencia, Bogotá está a la vanguardia del arte a escala global. Tenemos que ser partícipes de este florecimiento y abrazar la poderosa creatividad del arte urbano de Bogotá.

En nuestros recorridos encontramos hermosas piezas desperdigadas por toda la ciudad. Este es el mapa de los nodos que visitamos: próximamente publicaremos en este página una galería de graffitis de Bogotá.

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