Jornada única en Bogotá: un derecho de pocos

De los 394 colegios distritales que hay en la capital, solo 34 tienen implementada la jornada única y apenas 6 de esas instituciones están repartidas en las 5 localidades donde paradójicamente se concentra la mayor pobreza de la ciudad.

Juan Carlos Flórez
Julio de 2016

En Colombia el ascensor social está dañado. Solo una minoría tiene acceso a puestos de alto nivel en los sectores público y privado. Para que la educación sea una herramienta efectiva en la disminución de las inequidades sociales, la misma debe ser de calidad. Sin embargo, en Colombia el paso por la educación no logra reducirlas, y esto se debe a la brecha de calidad existente entre la educación pública y la educación privada de mejor calidad, la cual está estrechamente ligada con la jornada única.

La jornada única debe ser única, no extendida ni complementaria. La jornada única implica que los estudiantes entren al colegio y puedan estar allí durante 8 horas de actividades curriculares, sin que los estén espantando cuando se acerca el medio día para llegar a su casa a no hacer nada. Lo que hoy esto no ocurre en la mayoría de los colegios públicos de la ciudad.

Así, la brecha entre los egresados de colegios públicos y de colegios privados se va haciendo cada vez más grande. Hoy en día prácticamente no hay egresados de colegios públicos en las juntas directivas de las principales empresas del país, ni en altos cargos públicos. En el año 2013 un estudio de André Roth y Fredy Robayo, titulado “perfil y representatividad de la alta función pública del gobierno central de Colombia”, reveló que el 87% de los altos funcionarios del actual gobierno nacional, son egresados de univer­sidades privadas y solo 13% de universidades públicas. Esto, claramente, tiene que ver con el modelo de educación que tenemos. (Roth y Robayo, 2013)

El profesor de gobierno de la Universidad de Harvad James Robinson, coautor del libro ‘Por qué fracasan los países: el origen del poder, la prosperidad y la pobreza’, en una entrevista para el diario El Espectador (2014) plantea que la educación es un juego de suma positiva: mi proceso educativo no impide el de los demás y la educación no amenaza los intereses directos de nadie … Todo esto se basa en que la gente no sólo tenga acceso a educación, sino que también tenga oportunidades. En este sentido, nosotros como concejales, siendo la junta directiva de Bogotá, debemos poner los ojos en el futuro de la educación en el distrito, la jornada única no debe ser un derecho de unos pocos debe ser un derecho de todos.

James Robinson (2016), en su documento, “La miseria en Colombia” señala que la inversión en educación ha sido relativamente escasa a lo largo del s. XX. El estudio muestra dos pequeños cambios en materia de educación, el primero a finales de la década de 1950, cuando pasó de niveles de cerca del 1% a niveles del 3% en las décadas de 1960 y 1970 y, el siguiente cambio se dio con la Constitución de 1991 donde el gasto en educación saltó de nuevo y los frutos se sintieron en términos de escolarización en secundaria, en donde la tasa bruta de escolarización para el grupo de edad de entre 12 y 17 años incrementó del 41,5% en 1986 al 70,5% en 2000, esta cifra todavía insuficiente. En este sentido, el documento advierte que la educación no ha sido una prioridad en la política social nacional.

El coeficiente Gini, que mide la desigualdad, pone a Colombia como un país muy desigual.

La investigación de Roberto Angulo, Joao Pedro Azevedo, Alejandro Gaviria y Gustavo Nicolás Páez, “Movilidad social en Colombia” (2012), buscó medir la movilidad social para Colombia, México y Chile a través de dos conceptos, el aumento de los años de educación y el nivel de ingresos entre los hijos y los padres.

En materia de movilidad educativa, los resultados del estudio señalan que en Colombia, la movilidad es relativamente baja a pesar del crecimiento continuo del país. Si se mira el gráfico 2. Desigualdad y movilidad social se ve que Colombia en materia de movilidad tiene un coeficiente de 0,8, lo que indica que tiene una menor movilidad a la esperada dado su nivel de desigualdad.

La lenta implementación de la jornada única.

Por su parte, en materia de ingresos el estudio muestra que las trampas de pobreza también parecen más prevalentes en Colombia: un porcentaje muy alto de los hijos de padres ubicados en el primer quintil (es el 20% de la población con menores ingresos) permanecieron en el mismo quintil. De esta manera, los autores concluyen que los menores niveles de movilidad hacen aún más preocupante los mayores niveles de desigualdad observados recientemente en el país. La desigualdad en Colombia coincide con la ausencia de oportunidades de ascenso social.

En Bogotá por cada 5 colegios privados hay 1 público

Con apenas el 20% (394 colegios) de los colegios de la ciudad, la educación pública atiende al 59% de los estudiantes del distrito (887.057). En contraste, los colegios privados atienden 608.164 estudiantes, con el 80% de los colegios de la ciudad.

¡Qué paradoja! La oferta educativa distrital es escasa en las localidades más vulnerables. Al revisar la oferta educativa distrital en las 5 localidades más pobres y con mayor población en edad escolar, encontramos que, Ciudad Bolívar, Usme y Bosa, que concentran el 27,7% de la población en edad escolar, solo cuentan con 6 colegios con jornada única: Ciudad Bolívar (1 colegio), Usme (5 colegios) y Bosa (0 colegios).

Veamos algunas cifras:

  • Ciudad Bolívar: de 42 colegios públicos solo hay 1 colegio con jornada única. 1 de cada 10 niños en edad escolar (3 a 16 años) viven en esta localidad, la cual tiene una oferta distrital de 42 colegios, donde solo el colegio La Joya, ubicado en el barrio El Tesoro, tiene jornada única y tan solo 11 colegios de la localidad tienen jornada 40×40.
  • Usme: los 5 colegios con jornada única quedan en la zona rural. El colegio más cercano con este tipo de jornada al perímetro urbano se encuentra ubicado a 3,5 kilómetros vía Usme – San Juan de Sumapaz (Colegio Rural Olarte) y solo ofrece hasta primaria.
  • Bosa: no cuenta con ningún colegio oficial en jornada única. La población escolar de la localidad de Bosa es de alrededor 170.000 niños, niñas y jóvenes que equivale al 9,8% de esta población en la ciudad. Sin embargo, la oferta escolar distrital es escasa. Solo hay 33 colegios públicos, con la capacidad de cubrir tan solo el 38,8% de esta población. En materia de déficit escolar, de acuerdo con el “Estudio de insuficiencia educativa de Bogotá para 2016” de la secretaría de educación de Bogotá, la cifra llega al extremo en el barrio Bosa Centro cuyo déficit de cupos escolares es superior a 13.000.

Pero, ¿por qué no tenemos jornada única en Colombia?

Según Leonardo Bonilla, en su artículo “Doble Jornada y calidad de la educación en Colombia”, publicado en 2011, como parte de la serie Documentos de Trabajo Sobre Economía Regional del Banco de la República, la justificación fundamental de no tener jornada única, desde hace más de 50 años, se ha centrado en dos razones: falta de recursos y la doble jornada permitía mejorar la cobertura en el país. Aquí puede ver el documento completo.

Bonilla explica que el Gobierno Nacional autorizó por primera vez el funcionamiento de “secciones paralelas de bachillerato” en las cinco ciudades principales del país mediante el Decreto 455 de 1964. En los considerandos del decreto se expresa claramente que “el número de establecimientos nacionales de educación media que funcionan en el país es insuficiente para atender el crecimiento de la población en edad escolar (…); Que es deber del Gobierno adoptar medidas que permitan aliviar, así sea parcialmente, la falta de cupos en los planteles mencionados; Que aprovechando los edificios y dotación de algunos establecimientos es posible abrir secciones paralelas del ciclo básico de educación media en diferentes ciudades del país (…).”

La jornada única no es lo que el anterior gobierno nos vendió

Según el ministerio de educación la jornada única no es una estrategia para el uso del tiempo enfocado en lo lúdico o de refuerzo; no es jornada complementaria porque esta enfocada hacía el mejoramiento de competencias básicas; y no es jornada extendida porque no está pensada para actividades extracurriculares, sino para actividades curriculares. Aquí puede ver el documento del Ministerio de Educación.

Para el mismo ministerio, la jornada única busca aumentar el tiempo de permanencia en el colegio para profundizar en el desarrollo de las competencias básicas y ciudadanas de los estudiantes y fortalecerlos en las áreas de matemáticas, lenguaje, ciencias naturales e inglés. Aquí puede ver el documento.

Al comparar los resultados arrojados por la encuesta de clima escolar y victimización en Bogotá – 2013, se encuentra que los estudiantes de jornada única tienen menos riesgos de consumo de alcohol, drogas, pertenencia a pandillas, o atracos dentro del colegio que los estudiantes de media jornada. Así mismo, la percepción de los estudiantes en materia de desarrollo personal y confianza en la educación que reciben, es más alta en los colegios de jornada única.

Los factores de riesgo para niños y adolescentes en jornada única, son menores que en jornada partida, comparamos los resultados arrojados por la encuesta de clima escolar y victimización en Bogotá – 2013, y encontramos que los estudiantes de jornada única tienen menos riesgos de consumo de alcohol, drogas, pertenencia a pandillas, o atracos dentro del colegio que los estudiantes de media jornada. Así mismo, la percepción de los estudiantes en materia de desarrollo personal y confianza en la educación que reciben, es más alta en los colegios de jornada única.

Factores de riesgo para los estudiantes según tipo de jornada

La jornada única reduce los factores de riesgo para los estudiantes.
Fuente: encuesta de clima escolar y victimización en Bogotá – 2013. Cálculos propios.

Las estudiantes de jornada completa tienen menos probabilidad de quedar en embarazo.

Estos reportes del sistema de alertas tempranas del distrito para el año 2015, también demuestran que, las niñas y jóvenes que estudian en jornada partida tienen 18% más probabilidad de quedar embarazadas que las de jornada completa.

El plan de desarrollo no es reflejo del discurso del alcalde sobre jornada única

Esto afirmó Peñalosa en febrero de este año, Sin embargo, el plan de desarrollo no es reflejo del discurso del alcalde sobre jornada única.

jornada única bogotá

La administración plantea atender en los próximos 4 años 263.000 estudiantes en jornada única con la construcción de 30 colegios nuevos pero necesitaría 84 para alcanzar la meta.

La administración también debilitó programas necesarios para que exista la jornada única. Aunque los comedores escolares y el suministro de almuerzos son elementos fundamentales para su funcionamiento, la administración distrital en su plan de desarrollo no proyectó metas frente a este respecto.

Otro programa importante que se vio afectado fue el de transporte escolar, siendo la distancia una de las principales causas de deserción escolar. Solo en 2015, el 22,9% de los 19.132 casos reportados, fue por vivir lejos de la institución.

Junto con mi equipo visitamos 7 colegios de jornada única, en seis localidades, y 9 colegios de 40×40, en cinco localidades.

Visitamos 16 colegios de diferentes jornadas en varias localidades de la ciudad.

En el trabajo de campo en los colegios de jornada única pudimos identificar:

Infraestructura

Los colegios no tienen infraestructura suficiente para atender a los niños y jóvenes. Lo cual no es idóneo por la cantidad de estudiantes que existen en cada institución. Esto genera hacinamiento y dificulta el aprendizaje, al tiempo que desmejora la calidad de la educación. Igualmente, las directivas sostienen que no hay infraestructura suficiente para la implementación de comedores estudiantiles. También, aseguran que hay dificultades en los temas contractuales y de horarios con los docentes que no se adecuan a los horarios de la jornada única. Escuchemos que dicen los directivos de algunos de estos colegios.

Colegio Rafael Delgado
No hay tanto hacinamiento, pero nos tocó, ahí nos bandeamos, hay los espacios, pero hay limitantes. El patio por ejemplo nos toca salir en dos turnos. Tenemos una aula múltiple que no están bien adecuadas”.

Colegio Policarpa Salavarrieta
“Nosotros no tenemos comedor. Eso no da garantías para que los estudiantes consuman por ejemplo su almuerzo”.

Colegio José Asunción Silva
“Acá no tenemos comedor, está el proyecto. Yo sé que la rectora ya lo pasó y ya está aprobado… Nosotros adecuamos hace dos años, pues en vista de que los niños tenían su almuerzo y como que tenían que comer frío la cafetería obviamente a la hora del almuerzo todos almorzando, un solo horno”.

Comida Caliente

No están garantizadas la comida caliente, ni la dotación necesaria para el desarrollo de las actividades. Las directivas de algunos de los colegios argumentan que no cuentan con el servicio de comida caliente para los estudiantes. Aseguran que para suplir la falta de los almuerzos, la secretaría de educación está entregando refrigerios reforzados, que según las directivas de instituciones como el colegio Policarpa Salavarrieta, no cuentan con la carga nutricional adecuada para reemplazar un almuerzo.

Colegio Policarpa Salavarrieta
“No tenemos comida caliente, pero la secretaría ha implementado la distribución de dos refrigerios en dos momentos. En este momento los estudiantes están recibiendo un refrigerio que es temprano y hacia el mediodía reciben un segundo refrigerio cuyas características, es que sea reforzado. Realmente no hemos visto tal refuerzo nutricional”.

Colegio Rafael Delgado
“Nuestra misión sí era tener nuestro colegio hasta las 3:30pm pero el factor que se nos presentó fue que no había comida caliente y entonces que pasó, que el refrigerio reforzado se convierte en un segundo refrigerio”.

Dotaciones

En cuanto a las dotaciones en algunas instituciones sus directivos aseguran que tienen problemas con los materiales pedagógicos para el aprendizaje de los estudiantes de la jornada única, especialmente en las áreas de artes.

Colegio Policarpa Salavarrieta:
“Este colegio que tiene un énfasis con educación física y artes, necesitamos escenarios deportivos y necesitamos aulas especializadas para artes. No solo el aula física sino también la dotación propia como los caballetes, los insumos propios de artes y allí estamos cortos, trabajamos en realidad con las uñas”.

En el trabajo de campo realizado en algunos colegios con jornada 40×40 logramos identificar varias problemáticas que afectan la calidad de la educación que se le brinda a la población escolar que asiste a estas instituciones.

Espacios insuficientes

Las directivas de varias instituciones, argumentan que no hay espacios suficientes para el desarrollo de las actividades complementarias. También, aseguran que muchos profesores no cuentan con los escenarios adecuados para dictar sus talleres. Se registran casos de hacinamiento en las aulas. La infraestructura es precaria e imposibilita la implementación de comedores para que los estudiantes puedan alimentarse en condiciones dignas.

Colegio José María Carbonell
“No hay un espacio que puedan comer en las condiciones que se debe. Sin embargo, la infraestructura es un punto muy débil en nuestro colegio porque los niños de primera infancia deben consumir los alimentos dentro del mismo salón”.

Colegio Rodrigo Lara Bonilla
“Tenemos un espacio muy pequeño donde los niños van y estamos hacinados”.

Colegio Manuelita Sáenz
“Uno de los problemas más grandes son los espacios. Por ejemplo, acá tengo fotografía y no sé dónde ubicar a la profesora”.

Comedores

Las directivas también aseguran que no está garantizado el servicio de comida caliente, lo cual dificulta el desarrollo de la jornada escolar para los estudiantes que deben interrumpir el proceso porque deben ir a almorzar a sus casas. Esto implica que no todos regresan al colegio a desarrollar las actividades pedagógicas complementarias programadas para la jornada.

Colegio José María Carbonell
“Algunos en estos momentos están trayendo su almuerzo. Aquí en el colegio logramos conseguir dos hornos microondas y pues aquí se les calienta el almuerzo para que puedan almorzar, pero la mayoría se atiene a que aquí hay un refrigerio reforzado, pero un refrigerio reforzado no es un almuerzo, es simplemente un refrigerio”.

Colegio Manuelita Sáenz
“Nosotros estamos mirando ahora qué vamos a hacer si recortamos la cafetería o tumbamos para ponerles los microondas a los niños, los que traen el almuerzo, que lo calienten. Porque tu vez aquí al medio día, vez un reguero de chiquitines comiendo frío. Otros comen en la calle”.

Materiales

Otra de las problemáticas encontradas que sumamos al desarrollo de esta jornada escolar tiene que ver con las falta de materiales pedagógicos que tienen los docentes para trabajar en las actividades complementarias de la jornada 40 x 40. La cual se ve reflejada principalmente en las áreas que tienen que ver con deportes, artes y aulas a las que por recorte presupuestal se ha eliminado la contratación de profesores nativos.

Colegio Manuelita Sáenz
“Tenemos aulas de inmersión que se me hace lo más práctico, lo más lúdico es que vengan extranjeros a dictarles a los chicos. Resulta que ahora por todo el recorte presupuestal entonces no, que nos van a enviar personas de últimos semestres de las carreras de idiomas”.

Colegio Rodrigo Lara Bonilla
“No hay balones porque no alcanzan, no hay colchonetas porque no alcanzan. Entonces, lo niños se están exponiendo a accidentes”.

Colegio Hernando Durán Dussán
“Yo por ejemplo tengo que suministrar 30 o 28 pares de patines, no sé cómo hago para llevarme 31 niños con solamente 25 pares de patines. No tenemos aros, no tenemos platillos. Los platillos son míos”.

Garantías Laborales

Nos contaron también, que muchos de los profesores que hacen parte de esta jornada no tienen estabilidad laboral, ni garantías de continuidad en las aulas, lo que genera un clima laboral adverso para el docente debido a la incertidumbre económica en la que vive.

Colegio Carlos Pizarro
“Se acaba toda la contratación. Nos dejan a nosotros parados, con preescolar eso es supremamente traumático. Nos quedamos 2 o 3 semanas completas sin profesores, sin buses, sin absolutamente nada”.

Colegio El Porvenir
“Maloka se suspendió ya no funciona. Trabajaba con sexto y estos chicos quedaron por fuera de los centros de interés. Hasta agosto sabemos cuándo se renueva contratación”.

Colegio Manuelita Sáenz
“La OFB no me vino a trabajar la semana pasada porque tuvieron el problema que la OFB les cambiaron el sistema de contratación, les bajaron de un sueldo que tenían bien, les bajaron a la mitad. Ahoritica hay muchos maestros desmotivados”.

El ministerio de educación nacional ha sido muy claro en definir que la jornada única implica un mayor número de horas para el estudio de matemáticas, lenguaje, ciencias e inglés. Al revisar los resultados de las pruebas Saber, de 9 colegios visitados en jornada 40 x40, encontramos que el desempeño de los estudiantes no mejora con la puesta en marcha del programa. En un colegio en Bosa, el número de estudiantes con calificación insuficiente aumentó en 10%, mientras que en un colegio en Ciudad Bolívar, el número de estudiantes con resultados deficientes aumentó al 20%.

En contraste, los resultados de 6 colegios visitados en jornada única obtuvieron puntajes más altos en 12 puntos en lenguaje y en 17 en matemáticas, que los colegios 40×40.

Si estamos comprometidos en serio en reducir la inequidad y aumentar la movilidad social, hay que centrarse, con toda, en la jornada única. Para esto el distrito debe concentrar sus esfuerzos para que exista una jornada única de calidad que beneficie realmente a los estudiantes.

Aquí puede ver la presentación del debate.

Video de la presentación

Así registraron los medios mi debate:

Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *